La competencia se desarrolló por los paisajes cordilleranos de Villa Pehuenia, con ascensos y descensos entre sectores cubiertos de nieve y las inmediaciones del volcán Batea Mahuida. El recorrido tuvo casi 800 metros de desnivel positivo y presentó distintos desafíos para los corredores.
Gabriel Muñoz Soto, oriundo de Plottier, lideró buena parte de la prueba y llegó a los últimos kilómetros con ventaja. Sin embargo, a unos tres kilómetros de la llegada, durante un descenso, tomó un camino equivocado y perdió parte de la diferencia que había conseguido.
Ese error permitió que Carriqueo lo alcanzara. Los dos corredores llegaron prácticamente juntos al tramo final de la competencia, pero el atleta olímpico decidió no sacar provecho de la equivocación de su rival.
Una definición marcada por el respeto
Carriqueo optó por reconocer la posición que Muñoz Soto había conseguido antes de equivocarse en el recorrido y le cedió el primer lugar al momento de cruzar la meta.
De esta manera, el corredor de Plottier se quedó con la victoria en 1 hora, 50 minutos y 53 segundos, apenas un segundo por delante de Carriqueo.
El resultado tuvo además un condimento especial para Muñoz Soto, quien desde chico admira la trayectoria del atleta de San Martín de los Andes. La definición terminó convirtiéndose así en uno de los momentos destacados de la competencia disputada en la cordillera neuquina.
Carriqueo tiene 47 años y una extensa trayectoria en el atletismo. Representó a la Argentina en dos Juegos Olímpicos: Beijing 2008, donde compitió en los 1500 metros, y Londres 2012, en los 5000 metros.
Actualmente se encuentra vinculado al trail running y forma parte del seleccionado nacional de la disciplina. También se especializa en pruebas como el Kilómetro Vertical y la modalidad Classic de 14 kilómetros.
Más allá del resultado, la definición dejó una imagen que trascendió la competencia. En una carrera donde cada segundo puede marcar la diferencia, Carriqueo eligió respetar a su rival y priorizar la deportividad por encima de una victoria que estaba al alcance de la mano. Un gesto de campeón que terminó siendo tan destacado como el propio resultado.
MA