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10 de Septiembre de 2026
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¿Qué pasa realmente si dejás el cargador del celular enchufado?

Es una de las costumbres más habituales después de cargar el celular y también una de las que más dudas genera. ¿Qué ocurre realmente cuando el cargador queda conectado a la corriente durante horas?

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Dejar el cargador del celular enchufado después de completar la carga es una costumbre habitual en muchos hogares. Aunque el aparato continúa conectado a la corriente, el consumo de electricidad que genera en ese momento es mínimo y tiene un impacto prácticamente imperceptible en la factura.

 

El fenómeno se conoce como consumo fantasma y no afecta solamente a los cargadores. También aparece en televisores en modo de espera, microondas con reloj digital y otros dispositivos que permanecen conectados aunque no estén siendo utilizados.

 

El consumo fantasma de los cargadores se produce porque su circuito interno permanece conectado a la red eléctrica incluso cuando no hay un teléfono conectado. Esto hace que exista un pequeño gasto energético, aunque muy inferior al que se registra durante una carga.

 

 

En el caso de un cargador de celular, diferentes mediciones sitúan este consumo por debajo de 0,1 W. Algunas estimaciones lo ubican incluso alrededor de 0,00002 kWh.

 

La diferencia es importante porque, aunque el cargador siga conectado durante horas o días, la cantidad de electricidad utilizada es muy baja. Las mediciones realizadas con enchufes inteligentes también muestran que se trata de un consumo difícil de registrar en condiciones habituales.

 

Por eso, la idea de que dejar un cargador conectado puede generar un aumento considerable en la factura de electricidad no se corresponde con la magnitud real de ese consumo. Esto cambia cuando se consideran muchos dispositivos funcionando en modo de espera durante períodos prolongados, pero un cargador individual representa una cantidad muy pequeña.

 

 

Aunque el ahorro de electricidad sea prácticamente insignificante, desenchufar el cargador cuando no se utiliza sigue siendo una buena práctica.

 

La razón tiene más que ver con el cuidado del dispositivo y la seguridad que con la factura. Mantenerlo conectado durante largos períodos implica que sus componentes permanecen sometidos a la red eléctrica de manera continua y, con el tiempo, puede contribuir a su desgaste.

 

También es importante prestar atención a la calidad del cargador. Los productos defectuosos, deteriorados o de fabricación deficiente pueden presentar un mayor riesgo de sobrecalentamiento.

 

 

Por eso, más allá del llamado consumo fantasma, desconectar el cargador cuando termina de utilizarse es una costumbre sencilla que ayuda a cuidar los dispositivos y evita mantener aparatos innecesariamente conectados a la corriente.

 

 

O.P.

 

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