El viento cordillerano todavía susurra los ecos de una semana que quedará grabada a fuego en las páginas doradas del esquí regional. En una muestra inolvidable de valentía, talento y mística deportiva, el Club de La Nieve de Bariloche conquistó el Campeonato Internacional Patagónico de Esquí.
Con una delegación diminuta pero gigante en espíritu, el equipo rionegrino alcanzó la cima absoluta del podio y se llevó para sus vitrinas la codiciada Copa Artesanal, el trofeo en disputa desde 2024 que hoy descansa en sus manos.
Lo logrado roza lo épico: con apenas cuatro competidores en sus filas, el club barilochense logró la máxima puntuación por equipos, imponiéndose con garra y precisión ante gigantes de la disciplina como el Ski Club Bariloche, el Club La Parva de Chile, el Club Andino Ushuaia y el Club Andino de Villa La Angostura.
Los nombres de esta hazaña inolvidable ya son leyenda local: Máximo Daniel Guaricuyu Beno, Tommy Oseas Tossen, Bernardita Areco y Vera Vanecek, quien coronó una actuación perfecta al recibir una distinción especial como la mejor de su categoría. Cuatro jóvenes que bajaron por la montaña no solo a competir, sino a hacer historia.
ORGULLO LOCAL Y UN IMPACTO DE CARA AL FUTURO
El torneo, impecablemente organizado por el Club Andino Esquel (CAE), no solo dejó emociones en las pistas, sino también un profundo orgullo para la afición local. Entre los reconocimientos más ovacionados destacó la joven promesa del CAE, Juliana Inés Mateos, quien deslumbró con una soltura y madurez admirables sobre la tabla pese a su corta edad, demostrando que el futuro del esquí patagónico está más vivo que nunca. Dirigentes del club anfitrión confirmaron además su firme intención de volver a ser sede del evento en la edición 2028.
El certamen reafirmó el valor incalculable del turismo deportivo, generando un movimiento económico estimado en más de 400 millones de pesos para Esquel, inyectando vida, dinamismo y trabajo a la comunidad.
La fiesta del esquí patagónico ya piensa en su próximo capítulo: la edición del año que viene se trasladará al majestuoso Cerro Antillanca, con la organización del Club Andino Osorno. Pero hoy, la montaña entera rinde tributo a cuatro valientes que demostraron que no se necesitan multitudes para alcanzar la gloria, solo el corazón enfocado en la cumbre.