Por Rocío Germillac y Elisabet Blanco Wegrzyn.
Después de 41 años de trabajo en el Banco Nación, Óscar “El Cachi” González comienza una nueva etapa. Criado en el campo, encontró en Esquel un hogar, en el atletismo una pasión y en su familia el acompañamiento para recorrer un camino marcado por el esfuerzo, las amistades y las historias compartidas.
Del campo al Banco Nación
La historia laboral de Óscar González, conocido por todos como “El Cachi”, comenzó lejos de una oficina. Desde chico estuvo ligado al campo, una vida que disfrutaba y que no estaba dispuesto a cambiar fácilmente.
“Yo trabajaba anteriormente en un campo. O sea, toda mi vida fue de chico en el campo. Viví con mis viejos en el campo”, recordó.
La posibilidad de ingresar al Banco Nación apareció casi de casualidad, cuando una persona conocida se jubiló y le propuso ocupar su lugar.
“Tenía una persona que se jubiló en ese momento, que era ordenanza, se jubiló y me propuso, como yo era amigo de ellos, de la familia, si no quería yo entrar en su reemplazo”, contó.
Al principio, la idea no lo convencía. “Porque lo mío era el campo y el pueblo no me gustaba. Si bien me venía a pasear, pero no era vivir en el pueblo. Mi vida era el campo, el aire libre, andar con los animales”, explicó.
Incluso pensó que su paso por el banco sería breve. “Y decía, bueno, no voy a durar nada acá”, recordó.
Sin embargo, el tiempo hizo su trabajo. “Pero de poquito me fui acostumbrando. Me acostumbré y bien. Así que llegué a los 41, parece que me acostumbré bien”, contó entre risas.
De hacer café y llevar correspondencia a ser una cara conocida
Sus primeros años estuvieron marcados por tareas muy diferentes a las actuales. Era ordenanza y realizaba trámites, llevaba documentación, preparaba café y se ocupaba de la correspondencia.
“Era como un cadete, digamos. Hacer los trámites afuera del correo, llevar documentación a alguna oficina, tribunales, hacer todo lo que se refería a correspondencia y trámites afuera del banco”, explicó.
También conoció una época en la que prácticamente todo se hacía en papel. “Antes no era como ahora, computarizado. Era todo papel, todo manual”, recordó.
Con los años, las tareas fueron cambiando y también su vínculo con quienes ingresaban al banco. El contacto con el público terminó convirtiéndose en una de las partes que más disfrutó de su trabajo.
“Muchas generaciones he atendido, ¿no? Gente que era chica, cuando iba con sus padres, son ahora grandes”, relató.
Y agregó su propósito en el trabajo: “Tratar de hacer las cosas bien, atender con simpatía, con alegría, que el cliente se sienta cómodo”.
Una familia construida en Esquel
La historia de Óscar también está profundamente ligada a su familia. Es hijo único y creció en una casa familiar que, según cuenta, tiene alrededor de 150 años y perteneció a sus abuelos.
Su padre, también ligado al campo, vivió hasta los 104 años. “Mi padre falleció a los 104 años. Mi madre a los 83”, contó.
Actualmente, Óscar tiene su propia familia: su esposa, dos hijos y tres nietos. Uno de sus hijos siguió también el camino del banco y actualmente vive en Oberá, Misiones, donde además busca desarrollar un emprendimiento relacionado con la yerba.
Hoy, como desde el primer día, son su sostén y su felicidad.
El atletismo que llegó para quedarse
Si hubo una actividad que acompañó a Óscar durante décadas, esa fue el deporte.
De chico jugaba al fútbol, pero algunas lesiones lo llevaron a buscar otra alternativa. Así comenzó a correr y, con apenas 21 años, se introdujo en el atletismo.
“Empecé a correr. Y bueno, éramos poquitos acá en Esquel, éramos 4 o 5 que corríamos siempre”, recordó.
Aquellos primeros corredores también comenzaron a organizar sus propias competencias. “Éramos 3 locos ahí, los 3 mosqueteros”, contó sobre los integrantes de la entonces Agrupación Atlética Esquel.
Con el tiempo, el atletismo fue creciendo en la ciudad y comenzaron a surgir escuelas y nuevos atletas. Óscar, mientras tanto, continuó corriendo.
Participó en competencias dentro y fuera de la provincia, se federó en la categoría Masters y representó a Madryn en campeonatos argentinos. También participó en carreras como la del Paraíso, Trevelin-Esquel, y Patagonia Run.
Hoy, reconoce que disfruta especialmente de las carreras de montaña.
“Actualmente me gusta más el trekking. La montaña es más entretenida”, afirmó.
Una pasión compartida
Para Óscar, el deporte nunca fue solamente una cuestión de competencia. También fue una manera de conocer lugares y, sobre todo, personas.
“El deporte te deja muchas amistades”, aseguró.
Y con el paso de los años apareció una posibilidad todavía más especial: compartir esa pasión con su propia familia.
“Actualmente está mi nieto que ahora empezó. Le gusta el atletismo, así que él va a tomar la posta probablemente”, contó.
También recordó lo que significó correr junto a su hijo: “Juntos y en equipo, es lo máximo eso, poder correr con un hijo, con un nieto, no tiene valor, la verdad que es invalorable eso”.
41 años que dejaron huella
Al mirar hacia atrás, Óscar reconoce que tanto el deporte como el banco fueron fundamentales en su vida.
“El deporte me dejó mucho, muchas amistades, en todo lo que yo recorrí, en la provincia, afuera de la provincia”, sostuvo.
Pero el Banco Nación ocupa un lugar todavía más profundo en su historia.
“El banco, bueno, me dio todo”, afirmó.
Y explicó: “Lo poco o mucho que tengo, se lo debo al banco, porque ahí formé mi familia, pude criar mis hijos y pude tener la casa propia”.
También se lleva los vínculos construidos durante más de cuatro décadas: “Muy buenos compañeros tuve siempre en el Banco Nacional”.
Una nueva etapa sin despertador
Ahora, después de 41 años, comienza una etapa diferente. Una en la que ya no habrá que madrugar para llegar al banco ni vivir pendiente de la alarma.
“Por lo pronto, descansar un poco, ya no madrugar”, cuenta entre risas.
Pero retirarse del trabajo no significa quedarse quieto. El atletismo seguirá presente, al igual que la familia, los nietos, los paseos y las actividades al aire libre.
“Ahora voy a tener más tiempo para salir a entrenar con mi nieto, y dedicarle más tiempo a la familia, a los nietos, a salir con mi señora”, expresó.
También planea continuar haciendo aquello que siempre disfrutó: “Nos gusta mucho salir al campo, a pescar, o sea, hacer actividades de aire libre”.
Y, sobre todo, tiene claro cómo quiere transitar esta nueva etapa: “No quedarse, eso es lo importante, no quedarse, no achacarse, siempre estar haciendo algo”.
Después de una vida entre el campo, el banco, las carreras y la familia, Óscar “El Cachi” González se prepara para disfrutar de algo que durante 41 años tuvo poco tiempo de hacer: vivir con más calma.
“Por lo pronto, descansar, y dedicarle más tiempo a la vida, a disfrutar”, concluye.
Agradecemos enormemente a Óscar por abrirnos las puertas de su hogar y brindarnos esta entrevista. ¡Feliz jubilación!