Un sector del empresariado esquelense, básicamente pequeños y medianos comerciantes, viene sosteniendo en este último año un reclamo constante hacia el Estado en torno a la carga impositiva que “ahoga”, según sus propias palabras.
Similar planteo se realiza en distintos puntos de la Patagonia e incluso el propio gobernador chubutense, Mario Das Neves, puso el tema en los medios y lo llevó a los despachos de Casa Rosada, encontrando por ahora una promesa de parte del gobierno central en Buenos Aires de avanzar en una disminución de la carga impositiva para la región patagónica.
Lo cierto es que, por ahora desde Nación, en cuestiones impositivas, sólo se benefició a una parte del sector rural, en especial el agroexportador, y a las mineras, con la quita de las retenciones que, según los argumentos del equipo de Macri, impedían el desarrollo de esos dos sectores de la economía y con ello la caída en la demanda de mano de obra. Sin embargo, luego de efectivizar la quita de las retenciones, no creció la demanda de mano de obra y la sangría de despidos sigue.
Amén de ello, el propio Estado no refleja demasiado interés en mostrar un manejo austero y/o efectivo de esa recaudación impositiva. Es decir, que el contribuyente entre en una lógica de que se paga mucho, pero es bien usado y necesario.
Pongamos el caso de Esquel, que es donde surge el reclamo. Es justo que se pregunte el vecino de a pie, cuantos turistas llegaron a Esquel y la región luego de la gira promocional que realizaron por Uruguay y Brasil, el Intendente Sergio Ongarato junto a alguno de sus funcionarios.
Lo propio con la promoción en Córdoba.
Un millón de pesos fue el presupuesto destinado a viáticos y pasajes en los últimos dos presupuestos.
La misma duda quedará luego de la presentación de la Fiesta Nacional del Esquí en Buenos Aires, una fiesta que tendrá, oficialmente, un costo cercano a los 600 mil pesos. ¿Es necesario en este momento particular ese gasto? Y este planteo no implica su no realización, sino achicarnos hasta tanto llegue el segundo semestre anunciado por el Presidente de la Nación.
Por ello es válido también el reclamo del edil chusotista, Christian Pasquini en torno a inversiones, como la pintura de las líneas peatonales que en cuestión de horas desaparecieron. Esa obra no costó “dos mangos” y alguien la pagó.
Como también es necesario preguntarse si acaso la planta política del gobierno municipal no está sobredimensionada y, además, por los resultados logrados, no es demasiado cara. ¿Es necesario tener un secretario y un director de turismo? ¿Es imprescindible contar con un secretario y un director de cultura? ¿Con un responsable en cada área no es suficiente?
Si habláramos de un producto, podríamos ponerlo en términos de “caro pero el mejor”. Pero si se paga caro y el producto es el más berreta, uno se siente simplemente un bobo.
En el caso institucional, es similar. Hasta podría uno, en todo caso, sentir cierto orgullo de acompañar con su esfuerzo, el desarrollo de su ciudad en términos cualitativos y cuantitativos. Pero que el pago de los impuestos sirva para pagar viajecitos promocionales o sueldos innecesarios, cambia el sentido al esquema impositivo solidario en este momento de apremios económicos y financieros.
Mientras tanto, a los vecinos de menos recursos, le entregamos leña verde para afrontar el invierno.