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El Horcón: Los comedores comunitarios y el fracaso de la política

El Horcón

Nueva entrega de la columna de opinión

Los comedores comunitarios en Argentina llegaron hace décadas, y hasta ahora, para quedarse. Esta “solución” al hambre, lejos de desaparecer (sería lo ideal porque no hay nada que sustituya comer en familia)  se incrementa.  Además de los que ya funcionan, surgen  nuevas variantes en lugares donde antes nunca hubo.

En todos los casos hay  mayor demanda. Sin dudas “la inseguridad alimentaria” como suelen llamarla, parece no tener solución a corto plazo y en estos dos últimos años, no hay dudas y es inocultable, que se ha ampliado.

El contexto socioeconómico del país (del cual Esquel no es ajeno) donde reina la inflación, con males aparejados como desempleo, hace que la pobreza y la demanda por hambre amplié el abanico de aquellos que precisan estas soluciones; de solo chicos que iban por la copa de leche hoy hay familias enteras que acuden a comedores o merenderos solidarios.

En las familias de sectores vulnerables se incrementaron las restricciones en el consumo de alimentos tanto en cantidad como en calidad. Estudios de Unicef señalan como la dieta de los más pobres está compuesta casi exclusivamente de harinas y azúcares. También se señala que en muchos hogares se saltean las comidas o los adultos no comen para dejarles el alimento a los chicos.

Que se tenga en cuenta que los que necesitan de comedores como paliativo para comer no le interesa si están vinculados a la política o si son solo solidarios, cuando hay hambre poco se puede pensar. 

Otra cosa es quienes lo organizan, en su conciencia quedará su verdadera vocación solidaria o el uso de los muy precarizados para cualquier fin que no sea la ayuda y la contención. Peor aún los políticos que utilizan y hasta los ofende el hambre ajeno.

Cada nueva ración que se reparte porque hay un nuevo asistente a un comedor,  es la más triste constatación del fracaso del sistema político. Un buen gobierno debe estar encaminado a que, en lugar de que proliferen los hoy necesarios comedores estos se transformen o se apoyen iniciativas que den lugar a espacios de capacitación laboral o talleres culturales, de apoyo escolar o cualquier  variante que incida en el crecimiento personal.

Lamentablemente hoy los comedores solidarios llegaron para quedarse y más lamentable aún es que para esos más vulnerados, que incluyen a familias que en su momento fueron clase media, ni siquiera hay proyectos serios que, de verdad, los incluyan.

 

CHISTE DE YAPA

Una gallina pone un huevo de medio kilogramo. Periódicos, emisoras de radio, televisoras... todos detrás de la gallina...
- Sra. Gallina.... ¿cómo ha logrado esa hazaña?
- Secreto de familia.
- ¿Qué planes tiene para el futuro?
- Poner un huevo de un kilogramo.
Los flashes de las cámaras también acosan al gallo...
- Sr. Gallo... ¿cómo han logrado semejante proeza?
- Secreto de familia.
- ¿Qué planes tiene para el futuro?
- ¡Romperle el pescuezo al avestruz!.

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