Los gastronómicos de Esquel pudieron volver a abrir sus puertas el 10 de junio. De esta forma, y tras casi tres meses de trabajar exclusivamente por delivery, lo que redujo mucho las ventas.
Carlos Crettón, propietario de Otto Beer, evaluó como positiva esta vuelta al trabajo. Era una incógnita si habría demanda o no, dado que podía existir algún temor de los clientes a exponerse. "La primera semana fue a full por la capacidad restringida que tenemos, todo el tiempo con mucha gente. Los clientes con muchas ganas de hablar, había mucha necesidad de juntarse", sostuvo el comerciante.
Remarcó que en el caso de su local están trabajando "con la gente de siempre y gente nueva por esta propuesta de abrir a partir de las 10 de la mañana y no cerramos hasta la medianoche. Tenemos desayuno y meriendas que no teníamos". "Desde todos los aspectos fue positivo. Desde lo que es socialmente y económicamente poder trabajar y dedicarnos a nuestro rubo a pleno", agregó.
"Somos un restobar y ahora agregamos más servicios para poder llegar a más gente ya que tenemos restricción horaria. Nos acomodamos a esta nueva forma de trabajar".
Sobre la aplicación del protocolo, explicó: "La carta está en el pizarrón y a partir de la semana que viene tendremos la carta digital, el distanciamiento de las mesas, sacamos banquetas de las barras, tenemos alcohol en gel en las entradas y en los baños. Cuidamos todo lo que está dentro del protocolo". "Cuando es una familia que convive en la misma casa pueden ser más de 4 personas por mesa porque está en el protocolo", aclaró. "Uno brinda todos los elementos de seguridad e higiene que nosotros mismos propusimos, igual con el horario. Se corta la barra antes para que la gente a las 12 ya esté afuera del local, cerró.