La abogada esquelense Mariana Ripa es la directora de la Oficina de la Mujer y Violencia de Género, un organismo que se creó en 2012 en la esfera del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut. Tiene como finalidad dar cumplimiento a las obligaciones asumidas por el Estado Nacional en materia de género.
En diálogo con Red43 se refirió a que las mujeres son mayoría dentro del Poder Judicial aunque siguen existiendo barreras para que accedan a los máximos cargos dentro de la Justicia, entre ellos, el Superior Tribunal.
En el comienzo de la entrevista, Ripa detalló la labor del organismo que dirige y cuya sede se encuentra en Rawson, a metros del edificio del STJ, la Casa de Gobierno y la Legislatura, máximas instancias de los tres poderes a las cuales el acceso de las chubutenses parece estar plagado de obstáculos.
“Nuestra oficina se encarga de incorporar la perspectiva de género dentro del Poder Judicial con el fin de generar un mejor y mayor acceso de las mujeres y diversidades a la Justicia. Durante el año pasado hicimos mucho eje en la implementación del programa de capacitación en género que sigue los lineamientos de la Ley Micaela. Desarrollamos un programa de formación y capacitación al que adhirieron el Ministerio de le Defensa Pública y el Ministerio Público Fiscal; es decir todos y todas las defensores de la provincia, fiscales, fiscalas, magistrados y magistradas transitan por este espacio que, siguiendo los lineamientos de Naciones Unidas, es un espacio permanente porque la formación en género no alcanza solamente con haber tomado un curso en particular sino tiene que ver con el cambio de patrones culturales. Lo que pasa en la Justicia pasa en otros poderes e instituciones y pasa en la sociedad”, indicó Ripa.
Red43: Uno de los aspectos que pone de manifiesto el desigual acceso de las mujeres a las máximas instancias de los poderes del Estado es la ausencia de juezas en el Superior Tribunal de Justicia. ¿Chubut está más cerca de tener una mujer en el STJ?
M. R: Resalta que ninguna mujer de la provincia del Chubut haya sido ministra del Superior Tribunal, ni Defensora General ni Procuradora. Básicamente por la simbología que eso implica: la máxima magistratura. Tampoco nunca hubo una gobernadora ni vicegobernadora. Pero lo cierto es que el Poder Judicial al interior es un poder feminizado porque el 60% de quienes integran el poder somos mujeres pero hay una suerte de pirámide que se va achicando cuando se va llegando a los cargos de mayor jerarquía.
Estamos más cerca de tener una mujer en el STJ. Es un paso insoslayable; la misma Constitución plantea que hay que generar las condiciones para que las mujeres puedan acceder a determinados cargos. Por eso digo que es insoslayable que se tengan en cuenta los pliegos de las mujeres al momento de proponer quiénes van a conformar el STJ. Y depende del Señor Gobernador qué pliegos remita a la Legislatura que, con un proceso de selección, decidirá si acceden a esos sillones determinadas mujeres. En ese sentido, me parece relevante señalar la posición pública de los ministros del Superior Tribunal que han planteado la necesidad de cumplir con la manda constitucional incorporando mujeres a la máxima magistratura.
Red43: Que haya más mujeres en las máximas instancias del Poder Judicial, ¿implica que exista mayor perspectiva de género?
M.R: No necesariamente; la perspectiva de género no se vincula con el sexo de quien emite determinadas decisiones. De hecho, hay hombres con perspectiva de género y hay mujeres con y sin perspectiva de género. Lo cierto es que hay vivencias personales, experiencias vitales que a nosotras nos atraviesan como mujeres y que ningún hombre puede vivirlas con esa intensidad.
Asimismo, Ripa planteó un ejemplo para ilustrar su opinión sobre el acceso desigual a los altos magistrados: “Yo tengo una hija y un hijo. Los educo a los dos de igual modo. Si los dos estudian Derecho, hasta este momento él tendría la aspiración real y posible de llegar a ser ministro de la corte provincial y mi hija, en igualdad de condiciones, hasta hoy no tendría esa posibilidad. Aunque todo está cambiando”.
La funcionaria comentó que luego del análisis de estudios y relevamientos que lleva adelante su oficina se impone una reflexión: “Pensemos que en todos los años de vida de esta provincia no ha habido una sola mujer con la idoneidad necesaria para ocupar las máximas magistraturas…Claramente no se condice con una realidad sino con barreras a las que nos enfrentamos las mujeres”.
Otro de los aspectos centrales de la Oficina de la Mujer y Violencia de Género tiene que ver con el seguimiento de fallos y la realización de estadísticas vinculadas con el tema en la provincia.
“Nosotras llevamos adelante un registro que, si bien comenzó con posterioridad a la sanción de la ley que incorporó al femicidio como agravante el Código Penal en 2013, sí registramos desde ese momento hasta la actualidad. En provincia contamos con la triste cifra de 25 mujeres asesinadas, las cuales dejaron al menos 36 hijos e hijas huérfanos de madre; cerca del 87% fueron asesinadas por sus parejas, exparejas, familiares o conocidos. Esto implica poner el foco en la violencia de género en la violencia familiar.
El Poder Judicial siempre ha dado respuesta, aunque no en el grado que se desearía; el Poder Judicial da respuesta los 365 días del año, aun en pandemia nos hemos organizado para dar la respuesta que puede dar el Poder Judicial que tiene que ver con el hecho, una vez acontecido. Todo lo anterior, en cuanto a prevención, es potestad de los poderes ejecutivos.
Red43: Muchas veces es tarde…
M.R: Muchas veces es tarde, no siempre el Poder Judicial actúa según los estándares deseables pero siempre es el poder que está disposición, por eso posiblemente reciba tantas críticas. Es parte del hecho de ser funcionarios públicos estar siendo evaluados permanentemente y mejorando de manera permanente. En general sobresalen una serie de actos, sentencias y resoluciones que no se constriñen a los estándares internacionales en materia de género. Hay un alto porcentaje de respuesta del Poder Judicial que actúa conforme las leyes, que da respuesta y que además es una respuesta que trata de mejorar. Por caso, el Judicial fue el primer poder que formó y capacitó en torno de la Ley Micaela al 91 % de las personas que lo integran. Esto, al menos es una mirada distinta, una posibilidad de intervención diferente. Pensemos que cuando salimos de las universidades de Derecho nadie nunca nos enseñó de Género. Si bien hay diplomaturas y maestrías, eso forma parte de las inquietudes personales. La realidad es que en la práctica hay una demanda social que felizmente acicatea para que las cosas cambien.
La Oficina de la Mujer y Violencia de Género pone a disposición de la ciudadanía sus contactos: 02804481209 y el correo electrónico: oficinadelamujer@juschubut.gov.ar