RED43 opinion
25 de Junio de 2023
opinion |
Rocío Paleari

Por eso, por eso, me pregunto todo

Una nueva entrega de una serie de notas sobre el amor o des-amor.

Escuchar esta nota

―Ya empezaste con las preguntas… ―decís y te reís. A estas alturas ya sé cuando algo te causa risa de verdad y cuando algo te hace reír de los nervios. Esta es definitivamente la segunda.

 

 

―No… posta te digo.. ¿Nunca lo pensaste? Osea… si ahora te dieran la posibilidad de empezar todo de nuevo… ¿Qué harías distinto? ―insisto.

 

 

―No sé, Rocío, no sé… Y vos… ¿No hay un día que no te hagas una pregunta que no sea súper difícil de responder? Todos los días tenés una nueva… ¿Alguna vez las respondes a todas? La vida es más simple… ―retrucas.

 

 

Ahora la que se ríe soy yo. Claro que las respondo a todas. A veces quedo más conforme, otras veces no me termina de convencer, otras veces cuando voy formulando la respuesta aparecen nuevas incógnitas. Nunca se sabe y eso es lo que más divierte. Yo no entiendo cómo a él lo exaspera tanto. Es solo un juego. Pero, que va. Todos mis novios a la larga o la corta se sintieron abrumados por tantas preguntas. Los hombres para mí son un completo enigma. La mayor parte del tiempo vivo convencida de que están llenos de miedos -muchos más que las mujeres- y por eso no se pueden hacer tantas preguntas. Que lo que quieren demostrar cómo simpleza no es nada más que una estrategia para evadir sus sentimientos. ¿Cómo un macho va a sentir? ¿Cómo un macho va a tener miedo? ¿Cómo un macho se va a enamorar?

 

 

Es eso… se esconden atrás de la simpleza porque simplemente tienen miedo. Entonces, la mitad del tiempo estoy frente a hombres que se ríen de la rosca que le doy a las cosas, que se ríen de las preguntas que me hago, que dicen que todo es más fácil, más simple y a mi me resultan un enigma. ¿Cómo van a vivir sin preguntarse? ¿Cómo van a vivir sin sentir?

 

 

Yo viajo porque quiero verlo y sentirlo todo para poder escribirlo todo. No puedo ir por la vida sin preguntármelo todo, pero, ojo, me alegro mucho cuando encuentro respuestas simples.

 

 

Virginia Woolf escribió: “para escribir una mujer necesita 500 libras al año, un cuarto propio y un rincón a la luz del sol que pueda compartir contigo”. Tal vez Virginia vivió y escribió casi cien años antes que yo, aunque su frase me parece bastante certera siendo una mujer jovén que escribe en el 2023 la reformularía: “para poder escribir una mujer necesita tener un trabajo propio para poder alquilar un cuarto donde construir el espacio propio”.

 

 

Me gustaría aclarar lo siguiente: entiendo la construcción de un cuarto propio como la de una vida propia. Para poder escribir necesito descubrir quién soy antes de convertirme en lo que supone que tengo que ser. No quiero hablar de las exigencias que la sociedad nos pone a las mujeres, muchas ya lo hicieron antes. Solo voy a recordar que hay un libreto que vamos aprendiendo a lo largo de la infancia. Y que de ahí sale que necesite hacerme tantas preguntas, de ahí sale que quiera escribir las respuestas. Creo que una mujer para poder escribir necesita un cuarto propio, porque sin ese espacio sagrado, sin ese bastión de intimidad, sin esa libertad para creer y crear se torna prácticamente imposible. Por eso, por eso, me pregunto todo.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error