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24 de Septiembre de 2023
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Los sueños están para cumplirse

En un mundo donde la rutina y la rapidez parecen dominar nuestras vidas, la historia de Daniel Cárcamo nos sumerge en un viaje emotivo a través de sus recuerdos de infancia, sus inicios en la música y su amor por el arte.

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Por Lelia Castro

 

 

Nacido y criado entre los barrios Ceferino y Matadero en Esquel, con una familia de nueve hermanos, la infancia de Daniel fue muy feliz, llena de juegos, esfuerzo y camaradería. En su barrio, la maldad no tenía cabida, solo diversión pura. Jugar a la bolita, a la pelota y corretear con las carretillas de los capones jugando a los pistoleros, cosas que eran parte de la vida cotidiana.

 

 

 

Los veranos se pasaban en el arroyo, cazando bagres y llenando la casa de leña para el invierno. Las Navidades eran simples pero llenas de amor y trabajo en familia, cocinando al calor de la leña. “En las Navidades usábamos la virulana como nuestro fuego artificial, corríamos el riesgo, nos tenían zumbando los viejos ‘¡no vas a quemar nada por ahí!’, pero era una cuestión natural, era tan simple. Todo era simple y feliz, unos viejos laburadores”, recuerda.

 

 

Después de salir del colegio, como acá no había gas, íbamos al barrio Mataderos que había una arboleda gigante a jugar en el arroyo un poco, después de eso nos veníamos con un poco de leña, para calefaccionar la casa o guardarla para el invierno, mirá qué linda infancia que tuvimos. Mi vieja cuidando a todos mis hermanos más chicos, haciéndonos el pan, porque había que amasar y cocinarle a nueve muchachos; preparar la comida a leña, esos sabores que no se olvidan nunca, quedan en la memoria”.

 

 

Sus primeros pasos en la música iniciaron en su niñez, mientras sus hermanos se inclinaban hacia el fútbol, ​​Daniel descubrió su pasión por la música, junto a amigos como Miguel Curaqueo y Dani Jerez, se aventuraron en el mundo de la guitarra y la música y se olvidaban de todos los otros juegos.

 

 

Desde pequeños, tocaban en la calle junto a sus amigos, algo que no era común ver en Esquel. Su primera presentación fue a los 11 años en la Escuela N°13, con el grupo llamado Los Amigos, Javier Nahuelpan, Luis Castillo, el Negro San Martín y Daniel, hacían música folklórica.

 

 

 

Ya su maestra de segundo grado, Soyi Morales, en ese momento reconoció su talento y le dio las palabras de aliento que necesitaba, recordándole que cuando iba a segundo grado, hacía las cuentas cantando bajito, siempre sentado atrás del todo. Desde entonces, la música se convirtió en su camino, “eso me trae memoria y me trae nostalgia, porque esos fueron mis comienzos”, afirma. Cuenta que aprendió a cantar a través de las canciones que escuchaba en la radio.

 

“Una vez le pregunto a mi seño Soyi, ‘¿señorita, yo alguna vez podré cantar como esa gente de la radio?’, me miró, se paró en frente mío -era chiquita, pero tenía una energía tremenda, que debe tener hasta hoy- y me dijo ‘Dani, los sueños están para cumplirse’, y me quedó eso grabado en la memoria”.

 

 

 

Daniel cuenta cómo ha vivido una vida dedicada a la música. Ha recorrido un largo camino, desde el folclore hasta el rock & roll, blues, cumbia y cuarteto, hoy más vinculado a la canción romántica. Ha actuado en innumerables escenarios y ha sido galardonado tanto a nivel nacional como internacional. Actualmente, trabaja en su próximo material discográfico, Vestigios del Cantor, que refleja las experiencias de un artista en constante movimiento, “es la soledad del cantor cuando se va por ahí, cuando uno se va a trabajar afuera, no solamente por un día sino que se va por semanas, a veces cuando nos toca irnos por un mes largo por otros lugares, nuestro único compañero es el micrófono y el escenario. Los que están mirando actuar no saben la tristeza que lleva el cantor ni nada, ni lo que deja atrás”, explica.

 

La vida en la música, si bien es como cualquier oficio, el trabajo de la música te lleva muchos años de proceso, muchísimo tiempo perfeccionar tu arte, llevar, vivir. Me dijo una vez Miguel Trafipán, ‘los poetas llega un momento en la vida que dicen que son poesía, son parte de la poesía’, nosotros ya llegamos a un momento de la vida que somos música, nuestra vida es musical, vivimos la música y la vivimos todos los días, somos personajes emocionales, vemos el mundo de otra manera, no la vemos como el común de la gente que la ven como el trabajo, se encierran y agachan la cabeza y trabajan y trabajan. Si bien nosotros también trabajamos, vemos la música como otro medio de vida, otra forma, otra espiritualidad”.

 

 

Daniel nos habla con cariño de su familia, especialmente de su madre, quien le dio alas y la bendición para seguir su pasión. También menciona a su padre, don Segundo, como un ejemplo de trabajo duro y valores. A pesar de las distancias que a veces impone su carrera, siempre valora su hogar y sus raíces.

 

 

 

 Hoy es padre de tres hijos de su matrimonio anterior Daniela, Papo y Jimena, todos fueron a la escuela N°112 al igual que él; y Daniel de 11 años, con quien vive junto a su mujer Marilyn en Trelew. Él siempre presente en los actos escolares de sus hijos haciendo alguna participación.

 

 

 

En la actualidad realiza presentaciones en todo el país y hace shows en casinos. Y como dice, “nadie es profeta en su tierra” -mucha gente de Esquel no sabe-, ha recibido numerosos reconocimientos y estatuillas a nivel provincial, nacional e internacional, entre algunos de ellos, en los premios Reina del Plata recibió el reconocimiento como cantante de varieté y artista destacado 2019, entregados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una ceremonia cultural llevada a cabo en el mítico Café Tortoni.

 

 

 

Con una sonrisa, Daniel comparte su mensaje de vida: "En la vida únicamente hay que tratar de soñar, porque no cuesta nada soñar. Si tenés ganas de cantar, cantá; si tenés ganas de hacer danza, pintar, hace tu mundo, trata de vivir de lo que amás, y sobre todo hay que tratar de ser feliz y de ser buena gente, nada más", recalcando siempre que se haga lo que uno ama:   

 

                tratá de ser feliz, buscá felicidad en lo que amás”.

 

 

 

La historia de Daniel Cárcamo es un recordatorio de que la pasión, la autenticidad y la búsqueda de la felicidad son las verdaderas riquezas de la vida. Su música y su historia inspiran a todos a perseguir sus sueños y encontrar la alegría en lo que aman. Contento de haber recordado los momentos de su infancia feliz, su familia, el orgullo que siente por el barrio Ceferino y Mataderos, donde se crió y cosechó numerosos amigos.

 

Qué recuerdos lindos, me estás llevando a profundidades que por ahí uno las tiene guardadas, que no se sacan a relucir casi nunca, estoy emocionado. Qué lindo, gracias por llevarme a esos recuerdos”.

 

 

Invita a la audiencia a seguirlo en redes sociales, a buscarlo y seguirlo en Facebook e Instagram como Daniel Cárcamo, “van a ver a alguien con un micrófono”, dice sonriendo. Está conectado con su comunidad, dispuesto a brindar un buen espectáculo y compartir su talento con el mundo.

 

 

 

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