La Escuela Ex Normal (hoy Escuela N.º 767), una de las instituciones educativas más emblemáticas de Esquel, se vistió de fiesta ayer, sábado 29 de noviembre, para recibir a los egresados de la Promoción 1975. La celebración del cincuentenario incluyó la visita a la institución, el descubrimiento de una placa conmemorativa y una reunión que se extendió hasta la noche.
Pioneros del edificio inaugurado en 1975
La promoción de 1975 tiene un valor histórico particular, ya que es la primera en egresar del actual edificio. Marisa Pasquini, exalumna, destacó este hito: "Somos la primera promoción de este edificio. Fue en 1974 y la primera promoción nos recibimos un 28 de noviembre de 1975, hace 50 años”.
Jorge Vernengo, otro de los egresados, compartió la emoción del reencuentro: "Terminé con todos mis amigos de toda la vida inaugurando este edificio. Somos la primera promoción desde que se inauguró este edificio y nos juntamos a compartir este medio siglo”.
Juan Goya complementó que, antes de la inauguración del actual edificio, la primera camada cursó en condiciones muy precarias y en sedes provisorias, como "un año en la Escuela 38, y después en lo que hoy es la cochería Fiori, en el centro de Esquel, que ahí cursábamos en esa casa, que no estaba reformada, era una casa con ambientes de vivienda familiar".
Amistad inquebrantable y esfuerzo en el aula
La promoción de 1975 estaba compuesta por alrededor de 60 alumnos, con orientaciones como bachiller común, bachiller en letras, comercial y con orientación docente. Los cursos se caracterizaban por ser mayoritariamente femeninos, con pocos varones.
Víctor Hugo Serra resumió la mística del grupo: “La historia nuestra comienza con la secundaria en la Escuela 112, después nos pasamos al instituto, y acá terminamos. La escuela es parte de nuestras vidas”. Serra subrayó que los lazos de amistad se mantienen firmes: “Quedan amistades y siempre con el cariño de haber convivido, tenemos un grupo de WhatsApp y estamos en comunicación permanente, nos alentamos y estamos pendientes de lo que nos pasa”.
Los exalumnos destacaron que la asistencia era obligatoria, a pesar de las condiciones precarias y el clima duro, un reflejo de la seriedad con la que se tomaba el estudio. "Estudiábamos mucho, deportes. Acá no había, digamos, lugar a dudas. Los padres decían hay que ir al colegio, entonces íbamos al colegio, no se titulaba que voy a ir, que llueve, que hace frío, no no", expresó Víctor Hugo Serra. Vernengo agregó que iban con muchas ganas debido al gran compañerismo y la diversión que existía.
Marisa Pasquini rememoró también la estricta exigencia del entonces director, Omar Carranza, en cuanto a la vestimenta y la presencia: “Nos exigía muy buena presencia, las chicas bien vestidas con el cabello recogido y los varones con traje y corbata. Quien no pasaba la prueba volvía a casa”.
La celebración y el reencuentro
La celebración del cincuentenario logró una amplia convocatoria de excompañeros. Jorge Vernengo informó que llegaron egresados de "otros puntos del país, tenemos acá compañeros que vienen de Visiones, otros de Rosario, otros de Trelew, otros que van por acá en la provincia, otros de Buenos Aires. O sea, han venido de todos lados para poder juntarnos y recordar estos 50 años".
El emotivo acto central de la mañana fue el descubrimiento de una placa conmemorativa. La celebración, que contó con la presencia de algunos profesores de la época, continuó anoche con un gran festejo. Los egresados coincidieron en un sentimiento: "Nos sentimos jóvenes. Somos jóvenes".
T.B