RED43 opinion
13 de Abril de 2025
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Marisa Gomez

Viejo, poné ganas

La columna de Marisa Gómez.

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¡Manolo, a levantarse! Hoy viene tu hija.

 

Josefa camina en círculos, emperifollada como si fuese a la iglesia a rezar el rosario.  

 

Viejo, ¿qué hacés? ¡Te vas a pescar una pulmonía si te sacás el pijama!

 

Suena el timbre.

 

Quedate aquí, no te muevas. Ya voy, ya voy. ¡No estoy sorda! 

 

Josefa abre la puerta y se sorprende. 

 

¿Por qué viniste tan temprano? 

 

Señora Josefa, su hija me llamó. Me dijo que quiere que le ayude a bañar…

 

A Manolo lo baño yo. A él no le gusta que lo anden toqueteando. No te quedés ahí parada, Ramona. Hacé el desayuno.

 

Josefa vuelve al dormitorio. 

 

Manolo levantá esa cabeza. ¡Viejo, poné ganas! ¿Me escuchás? Nuestra hija le hace caso al atorrante del marido.

 

Josefa busca una toalla, camina hasta el baño, abre la canilla del lavatorio, moja una punta con agua caliente, le pasa jabón, y cierra la canilla. Se mira en el espejo, se acomoda los rulos y los rocía con spray.

 

Ramona entreabre la puerta del baño, mete la cabeza y le dice. 

 

Señora Josefa, déjeme que la ayude.

 

¡Ni se te ocurra! Prepará el café y ni una palabra. ¿Está claro?

 

Josefa regresa al dormitorio y le pasa a Manolo la toalla mojada por la cara, la pelada, el cuello, los brazos y las partes íntimas. Agarra la otra punta y lo seca. Después le echa talco. Lo cambia, lo llena de perfume y lo arrastra al comedor. Agarra el teléfono y llama a su hija.

 

¿Me escuchás?, Ramona, no baña a nadie. Y además, a ese lugar, no vamos.

 

Corta. Se acerca a Manolo y moja una vainilla en café.

 

Tragá, no te apures, de aquí no nos vamos. 

 

Suena el teléfono, vuelve a sonar, y otra vez, y de nuevo.  Ramona se acerca al aparato, pero Josefa le levanta el tubo y lo deja al costado. 

 

Señora, atienda el teléfono, su hija está preocupada por el señor Manolo.  

 

Exagera. El marido le llena la cabeza. 

 

No me mires con esos ojos. Mostrame que aún llevás la sangre española. Manolo, tu hija es cabeza dura como vos. Sabés que ella está con esta historia de ese lugar, Jardín…Jardín del Edén. ¡A ese lugar no vamos!

 

Suena el timbre de la puerta. Ramona se para.

 

Ramona, ¿adónde vas? 

 

Señora, ¿no escucha? Es el timbre. Seguro que es su hija.

 

¿Hija, hija? Manolo y yo no tenemos hija. 
 

 

 

 

 

 

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