- Por Lelia Castro -
Aunque formalmente se presenta como Mauro Garrido, todos lo conocemos como Boni, el joven que brilló en Showmatch, el exitoso programa de Marcelo Tinelli. Hoy, Boni sigue brillando pero esta vez de la mano “Sharon y los camperos del chamamé”.
“Acto que había, cualquier cosa de la patria, siempre estaba uno cantando alguna zamba”.
Nacido y criado en Esquel, Boni recuerda su infancia en el Barrio Estación, asistiendo a la Escuela N°179. De esos años, añora especialmente la figura de su abuelo Arnoldo Soto, “el carrero” que proveía a todo el barrio. Según comenta Boni, al salir de la escuela, él y un par de sus amiguitos, subían al carro de su abuelo y emprendían viaje rumbo a sus casas: “por ahí coincidía el horario y nosotros íbamos en el carro, no teníamos que andar caminando”.
“Siempre la familia fue de guitarrear”.
Al preguntarle sobre sus comienzos en la música, Boni reconoce que es algo que viene de familia. Tanto su tío, como su hermano y su abuelo estaban atravesados por la música. En ese ambiente, el joven Boni pudo desarrollar al máximo su potencial hasta convertirse en el gran músico que es hoy.
“Entre toda la familia tuvieron que hacer una vaca para poder llegar a Trelew, porque por ahí los sueldos de los viejos no eran muy buenos, por decirlo así”.
Respecto a su paso por Showmatch, Boni recuerda las dificultades que tuvo que atravesar. Primero, la barrera económica que casi le impide poder viajar y que pudo sortear gracias al apoyo de toda su familia. Pero además, fue arduo el proceso de selección entre miles de aspirantes: “fue duro ir al casting también”. Finalmente, Boni logró quedar seleccionado y accedió a un contrato con la productora "Ideas del Sur", al mismo tiempo que hizo amigos con los que aún hoy se relaciona.
“Seguimos un poco con el folclore, pero más estamos trabajando con eso, con todos los amigos. A quienes mando un gran saludo también. A todos los colegas de “los camperos” y a la amiga Sharon”.
En la actualidad, Boni divide su tiempo entre su trabajo en el ferrocarril y su trabajo en el grupo “Sharon y los camperos del chamamé”. Entre viajes y grabaciones, el conjunto adquiere cada día más y más popularidad. Boni nos admite que conoció a Sharon a través de su pareja, y que de inmediato se puso en contacto con su familia para trabajar en conjunto. Hoy en día, esta unión musical les trae sólo éxitos.
“A mí siempre me apasionó la música, me gustó, y uno cuando está arriba, es como el jugador de fútbol, quiere ir a ganar, quiere irse a comerse la cancha”.
Arriba del escenario, Boni no sólo es músico sino también un animador que se preocupa por establecer un vínculo con su espectador y que disfruta recibiendo el cariño de la gente. Por este motivo siempre se lo puede reconocer animando a su público para que tengan la mejor experiencia posible.
“Mi abuelo era ferroviario, vivía en Bariloche, en un vagón”.
Como sucede con la música, la profesión de ferroviario viene de familia. Tanto su padre como su abuelo compartían esta ocupación, por eso, “el tren para nosotros tiene una historia grande en la familia”. Aunque está muy orgulloso de su oficio, Boni heredó a su hija Emma la pasión por la música. Con 8 años, Emmita ya hizo su debut musical y, bajo la tutela de Boni, ansía seguir por el mismo camino. Juntos, padre e hija, aprenden día a día sobre lo que más los moviliza: la música.
“Tengo algunos temas, sí, he escrito alguna samba y eso, pero más me gusta cantar las de otros colegas que los temas míos. No sé por qué será eso”.
Intentando conciliar dos trabajos y una vida familiar, transcurre la vida de Boni. Al preguntarle cómo lo logra asume que “cuesta” y que, recién ahora -a sus 30 años-, puede ver los frutos de tanto esfuerzo. Por eso, invita a quienes comparten el mismo sueño que él a que sigan adelante, sin vencerse, ni rendirse: “el que se bajonea, pierde”.
“Agradecer en primer lugar a la familia por el aguante, por todos estos años. Agradecer a mi señora, a mis hijos, que el fin de semana que salimos siempre están al tanto. Agradecer el cariño de la gente también”.
Nosotros agradecemos enormemente a Boni y a su hija, Emmita, por compartir su historia y su música con nosotros. Y dedicamos, como él, la nota a Arnoldo Soto.