Lo que está ocurriendo en los últimos cuatro días en Canadá y Estados Unidos no parece ser parte de un reporte meteorológico, sino más bien el guion de una película de supervivencia apocalíptica. Una poderosa tormenta invernal ha impactado la región, haciendo que las temperaturas desciendan de forma abrupta hasta alcanzar una sensación térmica de -45°C, sumergiendo a ciudades enteras en un congelador natural de dimensiones épicas.
Sin embargo, el dato más perturbador y espectacular de este fenómeno no es solo el frío, sino el sonido que lo acompaña. En varios estados de EE.UU., la población vive entre la preocupación y el temor debido a un evento que parece sacado de un filme de suspenso: miles de árboles están explotando.
El rugido de los bosques: ¿Por qué estallan? Lo que los vecinos describen como un estruendo seco y potente —muy similar al de un disparo de escopeta o una detonación— tiene una explicación científica fascinante conocida como "grieta por congelamiento" (frost cracking). En este escenario de frío extremo, los árboles se convierten en verdaderas "bombas de tiempo" biológicas.
El proceso es digno de un efecto especial de Hollywood:
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Presión interna masiva: Los árboles contienen agua y savia en su interior. Al bajar la temperatura de forma drástica (especialmente por debajo de los -20°C), el líquido se congela. Como el agua se expande al transformarse en hielo, genera una presión interna colosal.
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El estallido final: Mientras el interior se expande, la corteza exterior se enfría y se contrae a gran velocidad. Cuando la tensión supera la resistencia de las fibras de la madera, el tronco se raja violentamente, liberando la energía acumulada con una explosión que retumba en medio del silencio blanco.
Este fenómeno extraordinario ha transformado los paisajes invernales en escenarios de un realismo aterrador, donde la naturaleza demuestra que, bajo condiciones extremas, puede comportarse de las maneras más insospechadas.
M.G