Agentes activos y retirados de la Policía de Santa Fe, personal del Servicio Penitenciario y familiares protagonizaron manifestaciones frente a la Jefatura de Policía de Rosario y la Casa de Gobierno provincial para reclamar mejoras salariales y condiciones laborales. Las protestas comenzaron el lunes y se extendieron durante la madrugada del martes, con réplicas en distintas ciudades de la provincia.
Con el correr de las horas, efectivos que se encontraban patrullando decidieron sumarse a la movilización impulsada por sus allegados. En Rosario, la situación se desbordó cuando se ordenó el avance de la fuerza contra los manifestantes, lo que derivó en un hecho inédito: policías enfrentándose con sus propios compañeros. El episodio generó un fuerte impacto interno y dejó en evidencia el malestar dentro de la institución.
El reclamo se había iniciado la semana pasada en localidades como Rosario, Vera y Reconquista, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo. Entre las principales demandas figuran una recomposición salarial acorde a la canasta básica, mejores condiciones de trabajo y el cese de sanciones administrativas contra quienes participaron de las primeras protestas.
Tras una reunión entre representantes de los efectivos y el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, el Gobierno provincial anunció un paquete de medidas económicas que incluyó un plus mensual para el personal operativo, aumentos en la tarjeta alimentaria policial y una actualización de las horas extras.
Si bien los anuncios lograron contener inicialmente el conflicto, la tensión volvió a crecer durante la madrugada. Mientras tanto, las autoridades aseguraron que la seguridad no se vio afectada y anunciaron una conferencia de prensa para brindar detalles sobre la situación.
R.G.