La historia de la humanidad tiene fechas que funcionan como bisagras, y el 11 de febrero de 1990 es, sin duda, una de ellas. Un día como hoy, pero hace 36 años, el mundo contenía el aliento mientras las cámaras apuntaban a la salida de la prisión de Victor Verster. Allí, un hombre de 71 años caminaba hacia la libertad: Nelson Mandela.
El fin del cautiverio del preso más famoso
Mandela recuperaba su libertad tras haber pasado 27 años encarcelado por su lucha contra el apartheid, el sistema de segregación racial que imperaba en Sudáfrica. Su liberación no fue un hecho aislado, sino el resultado de una presión internacional asfixiante y de un proceso de apertura iniciado por el entonces presidente Frederik de Klerk, quien comprendió que el régimen ya no podía sostenerse.
Convertido en el preso político más famoso y simbólico del planeta, "Madiba" —como lo llamaban afectuosamente— no salió de la cárcel con sed de venganza, sino con un mensaje de reconciliación que desarmó a sus oponentes y unificó a una nación fracturada.
De la celda a la presidencia
Este evento fue el prólogo de una transformación política sin precedentes. Los hitos que siguieron marcaron el ritmo de la nueva Sudáfrica:
1993: Nelson Mandela compartió el Premio Nobel de la Paz con De Klerk, reconociendo el esfuerzo de ambos por desmantelar el racismo institucional de forma pacífica.
1994: En el mes de abril, se celebraron las primeras elecciones multirraciales y libres en la historia del país.
El triunfo: Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, transformando su lucha en un legado de justicia y perdón.
Para quienes les gusta el cine: Invictus. Bajo la dirección de Clint Eastwood, esta película narra cómo Nelson Mandela utilizó el Mundial de Rugby de 1995 para unir a una Sudáfrica dividida por el odio racial. Una lección de liderazgo que no podés dejar de ver.
Hoy, recordamos su liberación no solo como un acto de justicia hacia un individuo, sino como el triunfo de la dignidad humana sobre la opresión. Su figura continúa siendo, décadas después, el faro de esperanza para cualquier pueblo que luche por su libertad