Cada 11 de febrero, la comunidad internacional se une para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Esta fecha no es solo una celebración, sino un recordatorio urgente sobre la necesidad de garantizar igualdad de oportunidades en disciplinas clave para el futuro del planeta.
El origen de una lucha necesaria
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó este día en diciembre de 2015. La iniciativa nació al detectar que, pese a los discursos sobre derechos humanos, persistían barreras estructurales que alejaban a las mujeres de los laboratorios y los centros de innovación. A casi una década de su creación, el objetivo sigue siendo el mismo: eliminar los obstáculos que limitan el potencial femenino en el ámbito científico.
Estereotipos y barreras desde la infancia
A nivel global, las mujeres continúan subrepresentadas en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Esta disparidad no es casual; responde a factores culturales y sociales que operan desde la niñez:
Sesgos de género: Estereotipos que asocian la capacidad técnica con lo masculino.
Falta de referentes: La invisibilización de mujeres científicas en los libros de texto desalienta las vocaciones tempranas.
Liderazgo limitado: Las mujeres acceden en menor proporción a fondos de investigación y cargos de decisión académica.
Acciones para un futuro equitativo
El énfasis de este año está puesto en la intervención temprana en los sistemas educativos. A través de programas de mentorías y la promoción de modelos de referencia, se busca reforzar la confianza de las niñas en sus propias capacidades investigativas.
La brecha de género no solo afecta a las mujeres, sino a la ciencia misma. Al limitar la participación femenina, se pierde una enorme diversidad de enfoques y soluciones frente a los problemas complejos que enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta las crisis sanitarias.
"Todas hacemos ciencia" es más que un lema; es una realidad que busca consolidarse en cada aula y en cada laboratorio del mundo para que, finalmente, el talento no tenga género.