(Por Carlos “el Chavo” Ortiz). - Son de esos momentos que no se vivirán más. Son de esas experiencias que quedarán en la mente para siempre y que solo se podrán recordar, mirando las fotos y observando los videos.
La 51° edición de la Copa Itaya tuvo lugar en Esquel. Precisamente en Esquel, lejos del mundo, con un solo vuelo por día, con las rutas detonadas. Pero, a pesar de ello, 150 karatecas, de los mejores karatecas del país, estuvieron en Esquel.
Un día a pleno, de mucho aprendizaje, que no fue solo el sábado. Esto ya se vino gestando desde diciembre del año pasado. O tal vez antes.
Cuando escribo antes, puedo decir desde la época de Muriel Molina y Lucas Fernández, por nombrar a solo dos de los grandes karatecas que tuvo la región.
El trabajo hecho por Luis Millahuala (padre), Jorge Villivar y Sebastián Bussorelli, por nombrar solo a tres de los tantos trabajadores de la Asociación Andina de Karate, vale la pena destacar.
Desde el mes de diciembre, cuando se confirmó a Esquel como sede de la Copa Itaya se pusieron a trabajar sin descanso, en todos los detalles.
Será muy difícil traer nuevamente esta Copa a Esquel, pero lo importante fue el compromiso y la muy buena atención hacia los visitantes que todos regresaron felices a sus hogares.
Ojalá haya más vuelos (y si es posible más barato), ojalá las rutas no sean el desastre que son. Si eso no se mejora, será muy difícil repetir una fiesta como la del sábado en Esquel.
Y las sensaciones en su solo día, fueron por demás muchas e importantes. Cinco espacios, donde todos los karatecas “dejaron la vida”, tanto en Kata como en Kumite.
Y hubo momentos increíbles, vimos rostros que nos quedarán marcados en nuestra memoria para siempre.
La sola presencia de Mitsuo Inoue vale la pena tamaño esfuerzo para llegar hasta el Gimnasio Municipal de Esquel, pero si a eso le sumamos la llegada de Eugenia Valls (compañera de vida de Mitsuo y también gran referente del karate en el país) ya es un lujo.
Pero hay más. Taiki Inoue también participó de la Copa Itaya, este joven de 31 años demostró que el apellido no le pesa. Pertenece al Dojo Samurai de Buenos Aires, escuela que se llevó todos los premios (habidos y por haber).
Observar los últimos combates en el sector central donde se definía la categoría de mayores masculina, tanto en Kata como en Kumite, fue una experiencia por demás increíble. Los mejores de la escuela Samurai (que precisamente conduce Mitsuo Inoue) estuvieron en las finales, se enfrentaron entre ellos. La enciclopedia del Karate en el Gimnasio Municipal de Esquel.
Y Jorge Villivar lo pidió con mucha pasión, con mucha adrenalina, “lo que pasa es que uno quiere dar todo, quiere ofrecer todo y estoy muy contento por ello” lo destacó luego de la entrega de premios.
“Por lo que me ha comentado la gente, los karatecas, jueces, padres y acompañantes lo bien que se han sentido, no solo con el torneo, sino también con la atención y la hospitalidad que tiene Esquel. Eso habla bien de nosotros y es lo que apostamos”, destacó además.
“Quiero agradecer a todos que apostaron por este torneo y que no dejen de hacerlo, porque queremos crecer más y que esto sea cada vez más grande”
Hay mucho esfuerzo de la familia del karate. Valió la pena tamaño esfuerzo, seguramente habrá un antes y un después.
Y nos dimos otro lujo. Ver a Sofía Mera García, ganadora de tres medallas, dos de oro y una de bronce. Justo la final de Kumite fue contra otra esquelense, Luana Villar, de la escuela Kanku Dai que dirige Luis Millahuala padre.
Ese combate final, en Esquel y en el marco de la Copa Itaya es como la publicidad de la tarjeta de crédito. No tiene precio.
La victoria fue para Sofía, quien rompió en llantos por la inmensa alegría que tenía la Subcampeona Panamericana e integrante del Seleccionado Argentino.
Ese momento, ante su familia, no se lo olvidará más.
Y también la actuación de Asiri Villivar Ruiz, quien vino desde Buenos Aires para competir, pero también para acompañar a su padre en esta corajeada de traer la Copa Itaya a Esquel.
Que fue la primera en más de 50 años y que tal vez pasen muchos y muchos años para volver a verla.
Valió la pena estar todo el día en el Gimnasio Municipal. Valió la pena ver a los mejores karatecas del país en nuestra ciudad. Ojalá se repita y que sea pronto.