Hay quienes corren para competir, y hay quienes corren porque es parte del engranaje de sus vidas. Diego Álvarez pertenece a este último grupo. A sus 32 años, este vecino de Trevelin divide sus días entre su trabajo en la estación de servicio YPF de la localidad, además de la crianza de su hija de 13 años y los exigentes entrenamientos con el grupo Andes Running que comanda Sofía Iglesias.
Su disciplina rindió frutos en la exigente Turmalina Trail Run, donde el chubutense se midió en la prueba reina de los 66 kilómetros, logrando una destacada séptima posición en la clasificación general, segundo en su categoría.
Diego demostró que la mente es el músculo más fuerte cuando las piernas empiezan a pesar tras más de nueve horas de carrera.
Con los pies sobre la tierra y la mirada puesta en sus próximos desafíos, Diego nos contó en primera persona los detalles de una travesía inolvidable.
- Diego, ¿cómo se hace para correr tanto tiempo?
- Y, la verdad que es como un poquito de todo. Entrenamiento, cabeza, la compañía de la familia, de los amigos y de los que me ayudan. Y después un poco de responsabilidad en lo que uno cotidianamente hace. Es un conjunto de muchas cosas que por ahí hacen que los resultados a veces sean positivos.
- ¿Era lo que esperabas, al menos terminar la carrera? ¿Cuál era tu objetivo en Turmalina?
- Esto lo mantenía hace cuatro meses con el entrenamiento. Como era mi primera experiencia en esa distancia, el objetivo era llegar. Más que nada sin lastimarme, sin tener fracturas, ni lesiones, ni torceduras de tobillo ni nada. Y la verdad que el cuerpo respondió perfecto, salió todo más o menos como esperaba. Era lo que había planificado.
- ¿Se corre todas las nueve horas y pico, o hay momentos donde podés descansar?
- Salimos a las 4 de la mañana, así que tocó planificar. No corrés toda la carrera, no corrés las 9 horas. Tenés tramos que son medio obstáculos, por ahí es una subida, tenés bajadas, tenés ríos, pasás por arroyos... tenés varios arroyos que por ahí interrumpen un poco los pasos, pero en sí estás en movimiento en todo momento.
- ¿Disfrutaste de la carrera o en algún momento pensaste "qué estoy haciendo acá"?
-(Risas) ¡Sí! Sí, más que nada por ahí el salir un poco del pueblo, de allá de Trevelin de donde soy yo. Es como conocer otra provincia, otra gente, otra organización. Y amoldarme a eso que, por ahí uno, como persona común, disfruta. Más que nada salir un poquito, entre comillas, a pasear. También es disfrutar y conocer lo que a uno le gusta.
- ¿Y qué es Turmalina? Porque hay cientos y cientos y cientos de corredores que se suman...
- Sí, es una carrera que este año creo que tuvo aproximadamente unas 1.000 o 1.200 personas, con distancias de 6, 11, 21, 35, 55 y 66 kilómetros. La organización estuvo muy buena en todo, siempre había gente en los puestos de hidratación y en el circuito también había gente de seguridad. Muy buena organización, con buenas noticias por ese lado.
- ¿Se podría comparar Turmalina con el QTrail o el Desafío Capri?
- Sí, sí, obvio que sí. Son distintas carreras, de distintas organizaciones, pero sí, como también tiene Esquel o tiene Trevelin, que por ahí organizan carreras con muy buena organización.
- ¿Con quién estás entrenando actualmente?
- Yo estoy entrenando con Sofía Iglesias, de Andes Running. Estoy con ella entrenando y el grupo es perfecto, el acompañamiento también. Siempre que estamos en alguna competencia de cada uno de los chicos, siempre estamos todos ahí apoyando, así que más que contento con Andes Running.
- En tu caso, esta distancia de 66 km ¿es algo habitual o dijiste "me animo"?
- Y ahora, en realidad, esto es como ir conociendo más que nada el cuerpo y a lo que uno puede llegar a alcanzar. Objetivos... nada, no sé todavía. Puede ser que mañana, o a fin de año, corra más o corra menos. Pero ahora, si Dios quiere, me gustaría hacer el QTrail. Nunca lo hice, pero me gustaría hacer una distancia de 35 km como para terminar el año, y después planificar alguna otra carrera.
- El QTrail es el primer fin de semana de diciembre y todavía no llegamos a julio. ¿Tenés algo pensado en el medio o ponés la cabeza directo ahí?
- No. Es pensar en el QTrail. Planificar, entrenar bien... Ahora más que nada descansar una semanita y ya retomar otra vez los entrenamientos.
- ¿Qué diferencias y qué similitudes hay con tu hermano "Panchito" (Francisco Álvarez), que vive en Bariloche?
- No, no sé, diferencias sí, ¡muchas! (risas). Porque Pancho está en un nivel ya mucho más alto en cuanto a resistencia. Muchas cosas que él, de a poco y solo, las va construyendo. Sé que tiene también un grupo de Bandurrias, aparte de la familia y los amigos. Pancho está, la verdad, en otro nivel. Siempre estamos ahí pendientes de él y apoyando en lo que se proponga.
- Contanos un poco de vos, ¿qué hacés de tu vida en Trevelin?
- Bueno, trabajo ahí en Trevelin, en la única YPF que hay ahí. Así que nada, estoy ahí y después entreno, estoy con mi hija y con la familia y los amigos. Solo entrenar, trabajar y compartir los momentos por ahí con los amigos o la familia.
- ¿Tu hija comparte el amor por el deporte?
- Mi nena tiene 13 años y sí, ella está jugando, entrena ahí con Fontana al fútsal. Así que le mete ahí al deporte igual.