La muerte del alpinista nepalí-británico Nirmal Purja durante una expedición en Pakistán volvió a poner el foco en los riesgos que implica la montaña, incluso para quienes cuentan con una amplia experiencia. Si bien se trató de un accidente ocurrido en un escenario extremo, el hecho sirve como recordatorio de que cualquier actividad en ambientes naturales requiere preparación, respeto por el entorno y decisiones responsables.
En una región como la cordillera chubutense, donde vecinos y turistas disfrutan durante todo el año de caminatas, senderismo y travesías, la prevención es una de las principales herramientas para evitar accidentes.
Planificar la salida, el primer paso
Antes de iniciar una caminata es fundamental conocer el recorrido. Informarse sobre la dificultad del sendero, la distancia, el desnivel, el tiempo estimado de ida y vuelta y las características del terreno permitirá elegir una actividad acorde a la experiencia y condición física de cada persona.
También es importante consultar el estado de los senderos y el pronóstico del tiempo. En la montaña las condiciones pueden cambiar en cuestión de minutos y una jornada que comienza despejada puede transformarse rápidamente por la presencia de viento, lluvia, nieve o bajas temperaturas.
En caso de realizar una excursión dentro de un área protegida, se recomienda consultar previamente la información brindada por la administración del lugar y respetar las indicaciones sobre senderos habilitados, cierres preventivos o alertas vigentes.
La mochila puede hacer la diferencia
Contar con el equipamiento adecuado es parte de la seguridad. Más allá de la duración de la caminata, siempre es recomendable llevar agua, alimentos, abrigo, ropa impermeable, protector solar, gorro, guantes en temporada invernal, linterna, un botiquín básico y una batería externa para el teléfono celular.
El calzado también cumple un rol fundamental. Se aconseja utilizar botas o zapatillas con buena adherencia, evitando suelas lisas que puedan aumentar el riesgo de resbalones en terrenos húmedos, con barro, nieve o hielo.
Registrar la salida y avisar el recorrido
Antes de emprender una caminata es importante informar a familiares o personas de confianza cuál será el recorrido elegido y el horario estimado de regreso.
Además, siempre que exista un sistema de registro en el acceso al sendero o en el área protegida, es recomendable completar esos datos antes de iniciar la actividad. Esa información resulta de gran utilidad si se produce una emergencia o es necesario iniciar una búsqueda.
Otra recomendación es evitar las caminatas en solitario, especialmente cuando se trata de recorridos largos, poco conocidos o de mayor dificultad.
Respetar la montaña también es cuidarla
La seguridad no depende únicamente del equipamiento o de la planificación. También está vinculada al respeto por el ambiente.
No abandonar residuos, transitar únicamente por senderos habilitados, evitar alterar la flora y la fauna y respetar las indicaciones de los guardaparques o autoridades forman parte de una práctica responsable.
El riesgo de incendios merece una atención especial. Una colilla de cigarrillo, una fogata mal apagada o cualquier descuido puede provocar consecuencias irreparables para el bosque nativo. Ante la presencia de humo, llamas o cualquier indicio de un foco ígneo, lo correcto es dar aviso inmediato a las autoridades y no intentar combatir el incendio por cuenta propia.
Qué hacer ante una emergencia
Si durante una caminata una persona se desorienta o pierde el sendero, la principal recomendación es mantener la calma y, si es posible, regresar al último punto conocido sin tomar atajos.
En caso de no poder continuar con seguridad, es preferible permanecer en un lugar visible y comunicarse con los servicios de emergencia si existe señal. Si no hay cobertura, haber informado previamente el recorrido y completar el registro de ingreso puede resultar clave para facilitar las tareas de búsqueda.
La montaña ofrece algunas de las postales más imponentes de la Patagonia, pero también exige responsabilidad. Prepararse antes de salir, conocer los propios límites y cuidar el entorno son acciones que permiten disfrutar de cada experiencia con mayor seguridad y contribuir a preservar estos paisajes para las futuras generaciones.
MA