13 de Abril de 2020
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El Horcón

El Horcón: Luego del Coronavirus, ¿en qué seremos distintos?

Nueva entrega de la columna de opinión

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Una profunda necesidad de cambio subyace en la sociedad; en Argentina y en el mundo. Los vaticinios que seremos diferentes luego que termine la pandemia se escucharon apenas se empezó a expandir el virus, sin conocer las dimensiones que alcanzaría y alcanzará.

 


¿En qué seremos distintos? Aún es muy pronto para saberlo, pero si es un hecho que mucho antes del Nuevo Coronavirus, gran cantidad de personas de todos los ámbitos y profesiones y de todo el planeta, percibían que tal como iban las cosas ni social ni ecológica ni económicamente el sistema global del que somos parte, puede sustentarse tal como lo conocemos hasta la fecha.
La memoria colectiva rescatará los tiempos donde fuimos resilientes y crecimos ante la adversidad, para seguir rediseñando el día a día de la mejor forma posible.

 


Las consecuencias que emanen del dolor y del aprendizaje harán que actividades, empleos y formas de socializar y divertirnos, en algunos casos languidecerán hasta incluso desaparecer, en otros se regirán por nuevos paradigmas y también otro tanto resurgirá con más fuerzas o permanecerán en la vida económica tal cual lo conocemos. Nada será de un día para otro, ni tampoco el balance de lo que es esta pandemia lo tendremos este año.

 


En el corto plazo es imposible analizar lo que implican estos meses para la vida tal cual la conocemos. Análisis nada descabellados comparan a la pandemia con la tragedia de una guerra, sin dudas en tiempos de paz no se ha vivido nada parecido. El número de afectados aún no se puede predecir y continúa creciendo sin encontrar otra salida que quedarse en casa.
También la pandemia ha puesto foco en diversos temas que acarrean victimas que se cuentan por miles en todo el planeta como la situación del ambiente y el uso de combustibles fósiles y la contaminación que provocan. 

 


La fragilidad del sistema productivo mundial, fragmentada su cadena de producción sin lógica social y buscando abaratar costos, ha puesto de manifiesto la necesidad de rediseñar el abastecimiento de insumos y la calidad y fiabilidad de su fabricación para lo cual antes hay que definir los rubros que no pueden afectarse, como es el caso de la salud.

 


Seguramente y ya se nota, internet con la posibilidad de trabajo y hasta la recreación on line se afianzará con mayor fuerza y otras actividades como el turismo, motor impulsor de la economía de ciudades e, incluso, de países, no solo se verá afectado este año, la recuperación seguramente será lenta teniendo en cuenta que ofertas en crecimiento como cruceros, por ejemplo, se ha demostrado lo vulnerables que pueden ser, ante el recurrente tema que, a todos, hoy ocupa: la salud.

 


La salud en crisis, mal atendida y valorada, paradójicamente ha nivelado las necesidades en ese sentido de las diferentes clases sociales; es cierto que los más pobres siempre llevan la peor parte, pero el dinero no ha podido salvar del inclemente virus a ricos, famosos, ministros, políticos y empresarios.

 


Es una incógnita si los que manejan el poder y la riqueza del planeta han aprendido o aprenderán la lección. La equidad no solo salva vidas de humildes y desplazados del sistema, también incide, y mucho, en el desarrollo y bienestar de cualquier sociedad. 

 


Las asimetrías de hoy, el desigual reparto de riquezas y los paupérrimos sistemas de salud y educación (no olvidar que también estamos inmersos en una importante crisis educativa) requieren de políticas públicas y convocatoria para los privados, ya sea desde la participación generosa de estos últimos o de la erogación y aporte que deben dar los que poseen mayores riquezas a aquellos que el propio sistema los ha dejado afuera.

 

CHISTE DE YAPA
-Ya no aguanto más…te pasas el día hablando de autos...
-Bueno… ¿de qué te gustaría que hablara?
-Por ejemplo… dime algo sobre el amor…
-Amor..¿tiguador?
 

 

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