RED43 sociedad
31 de Mayo de 2025
sociedad |

Mi amigo Jorge Bergoglio, el jesuita…

“Hay algo que me alarma un poco; he observado que tiene tantas dudas como yo”. De esas charlas imperdibles, te compartimos lo que dijo Borges a Alifano sobre su amigo Bergoglio.

Escuchar esta nota

El texto que te compartimos a continuación es una la conversación entre Jorge Luis Borges y Roberto Alifano, en la cual Borges relata sus encuentros con dos sacerdotes: el padre Guillermo, quien lo visitaba semanalmente por devoción materna, y el padre Jorge, un jesuita químico y docente de literatura en la Universidad del Salvador: era Jorge Bergoglio, futuro Papa Francisco.

 

 

 Lo que dijo: 
«Qué rara y desconcertante suele ser a veces la gente de Dios, Alifano. Bueno, le cuento. Hay dos curas que me visitan bastante seguido y nada tienen que ver entre ellos. Usted los conoce a ambos; uno lo heredé de mi madre que era muy devota; me refiero al padre Guillermo, que cuando ella vivía venía todas las semanas para confesarla; el otro es Jorge, un jesuita que es químico y ahora enseña literatura en la Universidad del Salvador. María Esther Vázquez me lo presentó hace bastante tiempo; de manera que nos une una gran amistad.

 


Guillermo viene casi todas las semanas. Le digo la verdad, a veces yo no sé cómo sacármelo de encima; es un pesado que insiste en convertirme y no puede admitir que haya un credo agnóstico por el que yo me inclino. “Es hora de que termines con tus dudas, Georgie, y creas definitivamente en Dios —me sermonea con exagerada confianza—. El domingo te vendré a buscar para ir a misa; luego almorzaremos con los hermanos de mi congregación y, por la tarde, te llevaré a un estadio de fútbol para que compartas la emoción con esa gente”. Ahora, a usted no le parece extraño que este cura no entienda que yo soy ciego y que por mi falta de fe no tengo ningún interés en ir a misa, ni tampoco en comer con otros colegas de él; con uno me es suficiente. Menos aún, proponerme el disparate de acompañarlo a un partido de fútbol; todo el mundo sabe que yo detesto ese deporte.

 


Con el jesuita, que es ingeniero químico y muy buen lector, nos entendemos mejor; él enseña literatura y ha incluido mis textos en sus clases, lo cual me parece un poco exagerado. Yo trato de disuadirlo y le repito que lo mío no tiene ningún valor, que son una sarta de borradores, pero no me hace caso… Dejando de lado este detalle, el padre Bergoglio es una persona inteligente y sensata; con él se puede hablar de cualquier tema: de filosofía, de teología, de política. Pero hay algo que me alarma un poco; he observado que tiene tantas dudas como yo. Lo cual no sé si está bien en un religioso. Mi madre se hubiera horrorizado de una cosa así. Pero quizá no es tan raro si tenemos en cuenta que se trata de un jesuita. Claro, esa gente es históricamente transgresora y hasta tiene sentido del humor, además de manejar conceptos que en algunos casos difieren de las otras congregaciones de la Iglesia.»

 


La foto de portada fue tomada en agosto de 1965. Muestra a Jorge Luis Borges y a Jorge Bergoglio en la sala de visitas del Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe.

 


El entonces maestro jesuita de Literatura convocó al ya célebre escritor para darles un curso a sus alumnos.

 


En medio de ambos está Jorge González Manent, otro maestro, que también dictaba clases de letras.

 

 

 

L.M

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error