Estados Unidos enfrenta una de las tormentas invernales más severas y extensas de las que se tenga registro, afectando una trayectoria de más de 3.700 kilómetros desde el centro-este hasta el noreste del país.
Este fenómeno meteorológico, calificado por especialistas y medios como "monstruoso", ha puesto a casi 200 millones de personas bajo algún tipo de advertencia climática, paralizando las actividades esenciales y los sistemas de transporte en múltiples estados.
El impacto en la infraestructura energética ha sido crítico. Hasta la mañana de este domingo 25 de enero, más de 678.000 hogares y empresas se encuentran sin suministro eléctrico. Los estados de Texas, Louisiana y Tennessee figuran entre los más golpeados por los cortes de energía debido a la acumulación de hielo sobre cables y árboles, lo que genera daños estructurales comparables a los de un huracán según los reportes oficiales.
En el ámbito del transporte, el caos es absoluto. Las aerolíneas han cancelado más de 9.900 vuelos previstos solo para este domingo, sumándose a los 4.000 que fueron suspendidos el sábado. Terminales de alto tráfico como Dallas-Fort Worth, John F. Kennedy en Nueva York y Boston Logan operan con retrasos masivos o cierres temporales de pistas, mientras se advierte que las cancelaciones podrían extenderse hasta el martes inclusive.
La magnitud del evento ha obligado a al menos 17 estados y al Distrito de Columbia a declarar el estado de emergencia. Ciudades como Nueva York y Boston se encuentran en alerta máxima; en la Gran Manzana se han activado protocolos de "código azul" ante la previsión de hasta 45 centímetros de nieve. Por su parte, en zonas de Kentucky y Virginia las acumulaciones podrían alcanzar niveles históricos de 60 centímetros.
El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) ha emitido advertencias por temperaturas extremadamente peligrosas que podrían descender hasta los -45ºC en los primeros días de la próxima semana. Las autoridades han hecho un llamado urgente a la población para evitar desplazamientos innecesarios, señalando que la exposición al frío extremo puede causar hipotermia o congelación en menos de cinco minutos en las regiones más afectadas.
T.B