23 de Febrero de 2026
sociedad |

Chichita: A los 93 años, el ejemplo de alegría y baile en los talleres de Esquel

Mabel "Chichita" Estévez tiene 93 años y es la integrante más activa del taller de baile local. Fanática de Los Palmeras, destaca el valor del grupo familiar que se formó y asegura que el ejercicio es clave para su bienestar.

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Si hay alguien que rompe con todos los prejuicios sobre la edad en Esquel, esa es Mabel "Chichita" Estévez. A sus 93 años, se ha convertido en la gran protagonista del taller municipal de baile y ejercicio para adultos mayores, demostrando que la alegría y el movimiento no tienen fecha de vencimiento.

 

Una esquelense por elección

 

Aunque nació en Chascomús y vivió gran parte de su vida en Berazategui, el vínculo de Chichita con la cordillera comenzó en 1991. "Vine por primera vez, me gustó tanto que volví todos los años a visitar hasta que saqué el domicilio acá. Ya soy esquelense", afirma con orgullo. Con un hijo en Trevelin, una hija en Esquel y nada menos que 12 nietos, Chichita encontró en la zona su lugar en el mundo.

 

Bailar para estar bien

 

Acompañada fielmente por su nieto cada miércoles y viernes, Chichita llega al taller con una energía envidiable. "Es un grupo tan lindo, tan familiar. Nos ayudamos todas y las profesoras nos incentivan a movernos. Cuando ven que no podemos mucho, nos agarran del brazo y nos ayudan a seguir", relata.

 

Sobre sus gustos musicales, no duda: "Los Palmeras me encantan", confiesa entre risas, aunque admite que le quedó una cuenta pendiente que piensa saldar pronto: "Me hubiera gustado aprender a bailar folclore. Pero nunca es tarde, todavía estoy a tiempo; en cualquier momento me anoto para la chacarera o la zamba".

 

El secreto de la longevidad activa

 

Su nieto, quien la traslada a las clases, destaca el impacto positivo de la actividad: "Ella va contenta, vuelve cansada pero muy feliz. Socializa, se mueve y eso le hace bien al cuerpo". Incluso, el grupo le organizó una fiesta sorpresa por sus 93 años en el salón de pool, un gesto que Chichita atesora como muestra del afecto de sus compañeras.

 

Exploradora incansable

 

Más allá del baile, Chichita aprovecha cada momento para conocer los tesoros de la región. Recientemente visitó el Museo Histórico y quedó maravillada con una excursión a Piedra Parada: "Yo me imaginaba una montañita de piedra y era una mole hermosa al lado del río. Buscaba alguna piedrita preciosa entre tantas que había", bromea sobre su espíritu aventurero.

 

"Me parece que no me voy más de Esquel, me van a tener de clavo acá", concluye con humor, dejando un mensaje claro para todos los vecinos: el movimiento y la compañía son la clave para una vida plena.



GX

 

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