03 de Junio de 2026
deportes |

Noah y la entrevista que me quedó pendiente

Toda una comunidad haciendo fuerza por su salud. En mi caso, la pena de no haberle hecho una entrevista en su momento.

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(Por Carlos “el Chavo” Ortiz). - La última vez que lo vi, lo vi de lejos. Me dio no se que, acercarme y saludarlo. Es que nunca lo traté y no creo que él sepa quién soy yo.

 

Recuerdo, en esa misma oportunidad, que me dio vergüenza bajar de la tribuna y saludar a Marcela, su mamá. A ella si la he tratado varias veces. Dentro del ámbito del atletismo y siendo ella docente de uno de mis hijos (creo que de Maty).

 

¿Qué le hubiese dicho? A veces uno es tan, pero tan boludo que no sabe cómo actuar en estos casos.

 

Recuerdo que fue un sábado, cerca del mediodía en la cancha del barrio Badén. Jugaban en inferiores los equipos de San Martin ante Belgrano. Mi hijo juega en la octava de Belgrano y luego era el momento de la séptima, la categoría de Noah.

 

Recuerdo la remera blanca, el mensaje de fuerza para él y su familia, la bandera y el emotivo saludo de los jugadores para Noah, que ya estaba ubicado del otro lado de la cancha.

 

Y yo como un boludo me quedé en la tribuna, mirando esa postal. Si animarme a bajar, sin tener esa emotiva foto. Me quedé con la deuda de no acercarme hasta Noah y mirarle a los ojos, para preguntarle que se siente recibir tanto amor y que su cuerpito lo esté abandonando.

 

¿Por qué lo está abandonando? Solo Dios tiene esa respuesta.

 

Me acuerdo una vez que Noah estaba en Buenos Aires y había futsal en el gimnasio municipal de Esquel. Recuerdo a sus hermanas entrando a la cancha, una de ellas haciendo una video llamada con Noah y él recibiendo el cariño de la gente que colmó el gimnasio.

 

Otro día me acuerdo haber estado en la Escuela 7722 con un torneo de básquet solidario. Para Noah, para la familia de Noah. Es que, por desgracia, tener buena salud es plata. Todo es plata.

 

 

Este sábado habrá una gran movida en su casa. La idea es mostrarle amor a este pibe que, me dijeron, está lleno de amor.

 

Con fe y con amor, esa es la consigna. Muchos esperan un milagro, otros le ruegan a Dios que no lo haga sufrir más.

 

Salvo los que profesan alguna religión, nadie nos enseñó que hay más allá de esta vida terrenal. No se habla de eso en las escuelas, calculo que en las casas tampoco. Solo nos enseñaron a vivir o a mal vivir. Pero del más allá, no se habla. ¿Quedará su alma aferrada a alguna estrella? ¿Jugará entre las nubes con sus abuelos? ¿Le podrá explicar al de Barba, cual es el mejor club de la Cordillera?

 

¿Cuál será su lugar? ¿Cuál será nuestro lugar?

 

Solo el tiempo lo dirá y Dios sabrá cuando. Seguramente permanecerá en el corazón de toda su familia, eternamente.

 

Me arrepiento de no haberle hecho una nota en su momento. Preguntas que me quedarán pendientes para siempre.

 

¿De que cuadro de fútbol es Noah? ¿Con cuál de sus hermanas era más compinche? ¿Qué sueña, cuando sueña? ¿Que aprendió en esta vida? ¿Cuántos goles hizo con la camiseta de Belgrano? ¿Cuál era su juguete favorito? ¿Ha tenido o tiene alguna mascota?

 

¿Cree que Argentina logrará la cuarta estrella? ¿Cuál es su jugador favorito?

 

¿Qué pensará Noah sobre el más allá?

 

Alguien me dijo una vez que Noah llegó a este mundo para una misión y que esa misión ya se está cumpliendo.

 

Ojalá haya un milagro. Ojalá pueda abrazar a sus padres y a sus hermanas. Ojalá algún día pueda salir corriendo y pegarle a la pelota, o salir corriendo en una prueba atlética, como lo hizo Andrea. O tomar un palo de hockey y convertir un córner corto, como en su momento lo han hecho Iona y Megan. Ojalá.

 

 

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