El verano volvió a mostrar una de las postales más dolorosas de la Comarca Andina. Desde la tarde del lunes 5 de enero, un incendio forestal permanece activo en la zona de Puerto Patriada, en El Hoyo, avanzando sobre matorrales, bosque nativo e implantado.
Impulsado por altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos, el fuego continúa fuera de control. Más de 120 brigadistas y bomberos trabajaron intensamente durante la primera jornada, con el foco puesto en la protección de viviendas y la evacuación preventiva de pobladores y turistas. Para este martes, el operativo se reforzó y alcanzó a unos 130 combatientes en línea, con brigadas locales, provinciales y nacionales, y el apoyo de seis medios aéreos.
Como parte de las medidas de seguridad, se cerró el acceso a Puerto Patriada por el Puente Salamín y se ordenaron evacuaciones preventivas en Puerto Patriada y Rincón de Lobos. Muchas personas pasaron la noche en el centro de evacuados de la Escuela 223, mientras Protección Civil coordina traslados y asistencia.
El impacto del incendio va más allá del frente de fuego. La emergencia afectó servicios esenciales, como la conectividad en sectores de El Hoyo, y dejó al descubierto otras dimensiones muchas veces invisibles: la atención a animales domésticos y de granja, con un dispositivo veterinario en marcha y redes comunitarias organizadas para el traslado y resguardo; y situaciones derivadas del caos de la evacuación, como la desaparición de más de una docena de kayaks utilizados solidariamente para sacar personas por el lago.
Frente a este escenario, la respuesta comunitaria volvió a ser fuerte. Centros culturales y espacios comunitarios de El Bolsón y El Hoyo funcionan como puntos de acopio, recibiendo donaciones para brigadistas, vecinos y familias evacuadas: agua, alimentos, frutas, insumos de primeros auxilios y elementos de protección personal.
Mientras el incendio sigue activo y su causa permanece bajo investigación, la Comarca Andina enfrenta una herida que se repite cada verano: bosques que tardaron décadas en crecer, viviendas en riesgo, brigadistas y vecinos exhaustos, y comunidades atravesadas por la incertidumbre.
En este contexto, el pedido es claro y urgente: extremar los cuidados, evitar cualquier acción que pueda generar nuevos focos y sostener la solidaridad como herramienta fundamental para atravesar la emergencia.
O.P.