09 de Septiembre de 2026
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La ciencia explica qué le pasa al cuerpo cuando pasamos tiempo en la naturaleza

El contacto con la naturaleza va mucho más allá de una pausa para despejarse: la ciencia estudia cómo puede influir en el estrés, la salud física, el estado de ánimo y hasta la capacidad de concentración.

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El contacto con la naturaleza no solo ofrece un momento de descanso o recreación. Los beneficios de estar en la naturaleza también alcanzan distintos aspectos de la salud física y mental. Caminar entre árboles, recorrer un sendero, pasar tiempo junto a un lago o simplemente permanecer en un espacio verde puede contribuir a reducir el estrés y favorecer el bienestar general.

 

La relación entre naturaleza y salud fue analizada en distintas investigaciones, que encontraron asociaciones entre la exposición a entornos naturales y cambios favorables en variables como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el estrés y algunas funciones cognitivas.

 

Menos estrés y una respuesta física diferente

Uno de los efectos más estudiados es la relación entre el contacto con espacios naturales y la respuesta del organismo frente al estrés. Permanecer en ambientes tranquilos puede favorecer una disminución de la tensión y de la frecuencia cardíaca, mientras que actividades como caminar o hacer senderismo suman los beneficios propios del movimiento.

 

 

La exposición al aire libre también permite incorporar luz natural y actividad física a la rutina, dos factores relacionados con el bienestar físico y mental.

 

Algunas investigaciones también estudiaron la relación entre los entornos boscosos y determinadas respuestas del sistema inmunológico. En particular, se analizaron los fitoncidas, compuestos que liberan algunas plantas y que podrían intervenir en ciertas respuestas del organismo. Sin embargo, estos resultados no significan que pasar tiempo en un bosque reemplace hábitos saludables ni tratamientos médicos.

 

Naturaleza y bienestar mental

Los beneficios de estar en la naturaleza también aparecen vinculados con el estrés y la ansiedad. La exposición a espacios naturales puede asociarse con menores niveles de cortisol, una hormona relacionada con la respuesta del organismo ante situaciones de tensión.

 

 

En Japón, el llamado shinrin-yoku o baño de bosque propone justamente pasar tiempo en entornos boscosos como una práctica orientada al bienestar. La idea no requiere necesariamente hacer ejercicio intenso: observar el entorno, caminar tranquilamente y prestar atención a los sonidos y aromas forman parte de la experiencia.

 

Estos efectos no se limitan a los bosques. Parques, plazas, jardines, montañas y otros espacios naturales también pueden ofrecer oportunidades para desconectarse durante un rato de las exigencias cotidianas.

 

Descanso para la atención

La naturaleza también puede tener relación con la forma en que concentramos nuestra atención. Una investigación de la Universidad de Michigan encontró que caminar en un entorno natural podía favorecer el rendimiento en determinadas tareas de memoria y atención frente a recorridos por ambientes urbanos.

 

 

Una de las explicaciones estudiadas es la llamada teoría de la restauración de la atención, según la cual los espacios naturales pueden ofrecer un tipo de estímulo menos exigente para nuestra atención que aquellos ambientes donde debemos responder constantemente a vehículos, carteles, ruidos y otros estímulos.

 

Ese cambio de escenario puede resultar especialmente útil cuando la rutina está marcada por muchas horas frente a pantallas o tareas que requieren concentración sostenida.

 

También puede estimular la creatividad

Salir de los ambientes habituales también puede favorecer nuevas formas de pensar. Distintos trabajos científicos analizaron la relación entre el contacto con la naturaleza y la capacidad para resolver problemas o generar ideas.

 

 

El descanso mental que proporciona un entorno natural, sumado a una menor exposición a estímulos cotidianos, puede facilitar momentos de reflexión y favorecer procesos relacionados con la creatividad. No se trata de una fórmula automática para ser más creativo, sino de un contexto que puede ayudar a cambiar el ritmo de atención y pensamiento.

 

El efecto de los espacios verdes y el agua

Los beneficios de estar en la naturaleza no se limitan a los llamados espacios verdes. También existe interés científico por los denominados espacios azules, como lagos, ríos y costas. El sonido del agua, su movimiento y la posibilidad de permanecer cerca de estos ambientes fueron relacionados en distintas investigaciones con una mayor sensación de bienestar y menores niveles de estrés.

 

Para quienes viven en la Comarca Andina, estos entornos forman parte del paisaje cotidiano. Una caminata junto a un lago, una salida a la montaña o unos minutos en el bosque pueden convertirse así en oportunidades sencillas para incorporar contacto con la naturaleza a la rutina.

 

 

Cómo incorporar más naturaleza a la rutina

No hace falta organizar una excursión cada vez que se busca pasar tiempo al aire libre. Visitar un bosque, caminar por un espacio con vegetación, cuidar plantas en casa o elegir un recorrido a pie que permita atravesar un entorno natural son algunas alternativas posibles.

 

La actividad física también puede sumarse a estos momentos mediante caminatas, senderismo o paseos en bicicleta, de acuerdo con las posibilidades de cada persona.

 

En definitiva, los beneficios de estar en la naturaleza abarcan distintos aspectos del bienestar, aunque no deben entenderse como una solución para todos los problemas de salud. Incorporar momentos al aire libre puede ser, simplemente, una forma accesible de cuidar la rutina y encontrar espacios de descanso físico y mental.

 

 

O.P.

 

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